Marinka es la cascada en la que piensa casi todo el mundo cuando en Minca dicen "las cascadas". Son dos, una encima de otra en la ladera, y cada una cae en un pozo tan frío que te reinicia el alma. Lleva toalla, prepárate para gritar un poquito y no le creas a quien diga que el agua está "rica". Está fría. Fría de verdad, y qué maravilla.
Llegar es parte del plan. A pie son más o menos hora y media de subida por la vía que sale del pueblo, entre un verde tan tupido que parece de mentira. Si las piernas dicen que no, un mototaxi te sube en unos diez minutos. Muchos huéspedes suben caminando y bajan en moto, y eso es un trato muy digno.
Es un sitio popular, y los fines de semana y festivos se puede llenar. Si madrugas, a lo mejor compartes los pozos con unos cuantos pájaros y no con un grupo entero. Se cobra una entrada pequeña que cambia de vez en cuando, así que lleva efectivo. Marinka además queda camino a Los Pinos, así que los buenos caminantes pueden alargar el día.
Empaca
- Vestido de baño y toalla de secado rápido
- Efectivo para la entrada (el valor cambia)
- Bastante agua
- Zapatos que agarren bien
- Bloqueador y repelente
- Una bolsa seca o plástica para el celular
Cuídate
- Las piedras alrededor de los pozos son resbalosas: muévete despacio
- El agua es muy fría; entra poco a poco
- Después de lluvias fuertes el nivel y la corriente pueden subir rápido
- Sal temprano para evitar el calor del mediodía y la gente
- Avísale a alguien de la casa a dónde vas