La Victoria cultiva café desde 1892, o sea, más de 130 años de gente en esta ladera recogiendo, secando y discutiendo cuál es el tueste perfecto. Es una de las fincas con más historia de la Sierra, y todavía se siente como un lugar de trabajo más que como un museo.
Los recorridos te muestran todo el proceso, de la cereza roja a la taza que tienes en la mano. Lo mejor es la maquinaria: equipos antiguos movidos por agua y gravedad, un aparato ingenioso y ruidoso que ha sobrevivido a varias generaciones. Aunque creas que sabes de café, es difícil no enamorarse.
Se llega en unas dos horas de subida a pie, o en mototaxi si prefieres guardar las piernas para la bajada. La cosecha arranca más o menos en octubre, cuando la finca está en su momento más movido y los cerros huelen dulce. Los formatos y valores de los recorridos cambian, así que confirma en el pueblo antes de ir.
Empaca
- Efectivo para el recorrido (los valores cambian)
- Agua
- Zapatos para caminar
- Impermeable
- Bloqueador y gorra
Cuídate
- Si caminas, sal temprano para ganarle al calor y a la lluvia de la tarde
- La vía se pone embarrada y resbalosa después de llover
- Lleva suficiente agua: en la subida hay pocos lugares para parar
- Acuerda la tarifa del mototaxi antes y agárrate bien en las curvas