El centro de Minca es tan pequeño que te lo aprendes en una tarde, y tan bonito que vas a querer volver. Queda a pocos minutos a pie de la casa: unas cuantas calles, una iglesia, cafés que sirven café de la zona, restaurantes y panaderías donde el pan sale calientito y se acaba rápido.
El final de la tarde es el mejor momento para caminar. Aparecen los puestos de comida callejera, la luz se suaviza y el puente sobre el río se vuelve el lugar favorito de todos para quedarse mirando el agua. Es de esos sitios donde sales por pan y vuelves dos horas después con un amigo nuevo.
Dos cosas prácticas. Lleva efectivo: históricamente Minca no ha tenido cajero, y muchos sitios pequeños no reciben tarjeta. Y vístete para los jejenes: manga larga y pantalón al atardecer te salvan los tobillos. Después siéntate en algún lado, pide algo de la región y deja que el pueblo haga el resto.
Empaca
- Efectivo: históricamente Minca no ha tenido cajero
- Manga larga y pantalón para los jejenes
- Repelente
- Hambre
- Una bolsa de tela para el pan
Cuídate
- Pendiente de las motos en las calles angostas
- Lleva linterna para volver de noche
- Guarda efectivo para el día siguiente: los cajeros más cercanos quedan fuera del pueblo
- Tápate al atardecer, cuando los jejenes están más activos