Pozo Azul es el pozo que todo el mundo en Minca conoce, y con razón. El río baja por dos cascadas pequeñas hasta unos pozos de agua clara y fresca, rodeados de piedras perfectas para secarse y no hacer absolutamente nada. Más que un destino, es una excusa para pasar media jornada metido en el río.
Se llega con una caminata fácil de unos 45 minutos desde el pueblo. Sigue los letreros: desde la iglesia camina hasta el cruce y voltea a la derecha, y sigue hasta que oigas el agua. No necesitas equipo especial ni madrugar, aunque salir un poco más temprano te regala un pozo más tranquilo.
Los fines de semana llegan familias y grupos, y el ambiente se pone ruidoso y alegre. Vas a ver gente tirándose desde la segunda cascada. Si te animas, revisa la profundidad primero, siempre, y mira bien dónde vas a caer. Las piedras resbalan y, después de la lluvia, el río puede crecer y cambiar rápido.
Empaca
- Vestido de baño y toalla
- Agua y algo de comer
- Sandalias o zapatos que agarren en las piedras
- Bloqueador y repelente
- Un poco de efectivo, por si acaso
Cuídate
- Revisa siempre la profundidad antes de tirarte, cada vez
- Las piedras resbalan, mojadas o secas
- El río puede crecer rápido después de la lluvia; sal si el agua se pone café o corre fuerte
- Pendiente de los niños y de quien no nade bien
- Llévate tu basura de vuelta